Hablar de energías renovables, es hablar de fuentes limpias e inagotables, que además son amigables con el medio ambiente. Su potencial es enorme y se diferencian de combustibles fósiles, porque no se producen los gases de efecto invernadero, una de las principales causas del cambio climático.

Según estadísticas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en el 2015, este tipo de energías constituyeron la segunda fuente global de electricidad a nivel mundial, superada solamente por el carbón.

Dentro de este contexto, el Instituto Espacial Ecuatoriano (IEE), en conjunto con el Instituto  de Investigación Geológico Energético, mismo que fue recientemente constituido, se plantearon el desarrollo de un prototipo de plataforma aérea no tripulada, que funcionaría a través de energía solar fotovoltaica y baterías, explicó Nilo Otero, ingeniero aeronáutico del IEE.

También afirmó que en esta colaboración, el IEE aportaría con los ingenios aeroespaciales, la construcción y el diseño de la plataforma, mientras que el Instituto Energético realizaría el modelo e  integración de la tecnología fotovoltaica para alimentar la aeronave.

Este diseño se ajustaría a las necesidades y requerimientos específicos de proyectos de investigaciones vigentes y futuros, que existan dentro del Instituto, además de otras entidades que lo requieran. De ser aprobado, el resultado se reflejará en la construcción de un UAV, con capacidad de carga útil de 1,5kg y autonomía de 3 horas.

Según Otero, uno de los principales objetivos es replicar los avances científicos y tecnológicos de otros países, además de aprovechar la ubicación estratégica del Ecuador, que posee niveles bastante elevados  de radiación solar, en comparación con otros puntos del planeta donde ya se desarrolla esta tecnología.  Esto también beneficiaría económicamente al Estado.

“Muchos de los gastos que realiza el país son en tecnología para poder transportar sensores remotos en la observación en la Tierra”, dijo el ingeniero.

La energía fotovoltaica se produce por la transformación directa de la radiación solar en electricidad, mediante el uso de paneles solares. Al incidir la radiación del sol sobre una de las caras de una célula fotoeléctrica, que conforman los paneles, se produce una diferencia de potencial eléctrico entre ambas caras, lo que hace que los electrones salten de un lugar a otro, generando corriente eléctrica.

“Argentina y Brasil lideran esta tecnología en la región. Nuestro país  está buscando convenios para el asesoramiento y transferencia de conocimientos con la Universidad Nacional de la Plata”, finalizó Otero.