METEORITOS ECUADOR: ¿EXISTE PELIGRO DE UN EVENTO COMO EL DE TUNGUSKA?

A 110 años de la caída de un meteorito en la zona de Tunguska, Rusia, varios países alrededor del mundo conmemoran cada 30 de junio como el Día Mundial del Asteroide, resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el fin de concientizar a las personas sobre el peligro del impacto de estos objetos ultraterrestres contra la Tierra.

Milton Ramírez, geólogo del Instituto Espacial Ecuatoriano – IEE, explicó  que el impacto de meteoritos es más común de lo que parece, y que al año, alrededor de unas 30 mil toneladas de este material cósmico llegan y se colisionan con la Tierra, pero los restos son tan pequeños que no pueden atravesar la atmósfera y los que lo logran terminan en el océano, por lo que pasan desapercibidos.

Sin embargo, y a pesar de que dicho fenómeno no es visto como una  amenaza verdadera, Ramírez también explicó que algunas teorías afirman que cada cierto tiempo (varios millones de años), objetos de gran tamaño se podrían impactar contra este planeta, lo que causaría un evento de magnitudes catastróficas.

Es por esta razón que, agencias espaciales en todo el mundo, realizan una vigilancia permanente del espacio exterior, lo que les permite saber dónde se ubican este tipo de asteroides y qué medidas tomar en caso de que uno se acerca al planeta. No obstante, la tecnología que hasta hoy se ha desarrollado sólo permite observar objetos mayores a 100 metros de diámetro, por lo que si un objeto similar al que colisionó en Tunguska, de  40 metros de diámetro, que ocasionó la destrucción de un área similar a la superficie de Londres, sería casi imposible de detectar.

En el Ecuador, no existe un  registro de este tipo de eventos, sin embargo, en el 2008, en Daule, provincia del Guayas, habitantes de este sector informaron de la caída de cuatro rocas envueltas en llamas. Con respecto a esto, el IEE  en apego a su objeto y a la disponibilidad de técnicos especializados realizó estudios del material que se pudo recolectar en este suceso, en colaboración con Escuela Politécnica Nacional – EPN y el Museo Aeronáutico de la FAE.

El magister Edison Vera, del Departamento de Ciencias Nucleares de la EPN, comentó que en el proceso de análisis de los restos hallados, determinaron varios puntos de interés científico, entre estos: la carencia de isótopos radioactivos; la comprobación de  que la roca había sufrido varias colisiones en su recorrido por el espacio; y la alta concentración de níquel,  que demuestra que es un objeto que no pertenece a la Tierra, además de verificar la presencia de otros competentes como el antimonio y oro, que permiten imaginar la gran cantidad de minerales dispersos en el Sistema Solar.

“Este tipo de actividades constituyen parte fundamental y representativa para el IEE, porque permiten desarrollar las ciencias aeroespaciales en el país, además de demostrar las capacidades de nuestro personal de investigadores y técnicos”, finalizó el Crnl. EMT. Avc. Eduardo Castillo Camacho, Director Ejecutivo del IEE.